Aceites de fritura. Alteración y control. El sistema VISCOFRIT
(Antonio Castellón Arnau)
LA FRITURA
ALTERACIÓN TERMOOXIDATIVA
<VOLÁTILES
<POLARES
<POLÍMEROS
<ISOMERIZACIÓN
ASPECTOS TOXICOLÓGICOS
<HIDROPERÓXIDOS
<POLARES
<POLÍMEROS
<MONÓMEROS CÍCLICOS
<ISÓMEROS

MÉTODOS DE EVALUACIÓN

Los aceites son muy estables a altas temperaturas; por ello, se utilizan como transmisores de calor en los procesos de fritura. Durante la fritura, el calor acumulado en el aceite es transferido rápidamente al alimento que sufre cambios y reacciones entre sus componentes, evaporándose el agua de las capas superficiales, absorbiéndose aceite, e impartiéndose un agradable sabor y textura. La salida del vapor limita el quemado del alimento y la penetración del aceite. Todo ello hace que la fritura sea un proceso culinario de gran aceptación entre los cocineros y entre los consumidores (1).

Para mantener la fritura es necesario proporcionar calor al aceite mediante resistencias eléctricas o fuego. Las altas temperaturas (alrededor de los 200 ºC) aplicadas durante la fritura provoca alteraciones en el aceite que afectan, sobre todo, a los ácidos grasos más insaturados. La utilización exhaustiva de un aceite de fritura genera un gran número de productos de degradación termooxidativa que acaban aportando un sabor desagradable al producto frito. Sin embargo, aunque el usuario de la freidora deja de utilizar el aceite mucho antes de llegar a esta situación, el nivel de productos de degradación puede ser muy alto, pudiendo resultar nocivo para la salud del consumidor.

Es por ello que las Administraciones Públicas de los diferentes países han fijado unos límites máximos de alteración a partir de los cuales el aceite debe ser retirado de la freidora. Dado que, verterlo al desagüe o desecharlo junto con la basura significa un aumento considerable de la carga contaminante del medio ambiente, se ha promovido la creación de industrias de reciclado que recogen y reutilizan el aceite usado.

ALTERACIÓN TERMOOXIDATIVA

El calentamiento del aceite a las temperaturas utilizadas en la fritura provoca su degradación termooxidativa (2,3) y la aparición de compuestos (4) que reducen su calidad organoléptica y nutritiva. Aunque el aceite también se deteriora en ausencia de aire, el oxígeno del aire oxida y acelera el proceso de deterioro. La velocidad de oxidación viene determinada no sólo por la temperatura, sino por el tipo y calidad del aceite, por la superficie de exposición al aire, y por la presencia de prooxidantes (hierro, cobre), antioxidantes (alfa-tocoferol) y antiespumantes (siliconas).

En esencia, se trata de una reacción radicalaria semejante a la que se verifica a temperaturas más bajas (5,6,59):
- Iniciación: RH -----> R· + H·
- Propagación: R· + O2 -----> ROO· ROO· + RH -----> ROOH + R· (peróxidos)
- Desdoblamiento: ROOH -----> RO· + ·OH 2ROOH -----> ROO· + RO· + H2O
- Terminación: R· + R· -----> R-R ROO· + ROO· -----> ROOR + O2

A la alta temperatura de fritura, los hidroperóxidos (ROOH) son rápidamente degradados a sustancias volátiles, polares y polímeros (ver anexo).

VOLÁTILES
La fisión de los peróxidos da lugar a compuestos volátiles de los que se han identificado más de 200 (4), pero de los que sólo unos 13 son mayoritarios (7). Aunque su composición varía según el tipo de aceite utilizado, en general se trata de alquenos y alcanos, alcoholes, aldehídos, cetonas, y ácidos con menos de 10 átomos de carbono (8,9).

Mención especial merece el 2,4-decadienal que resulta de la descomposición del linoleico y que posee un característico olor a frito. Los productos volátiles son arrastrados por el vapor de agua en un proceso semejante al de la desodorización de tal modo que el aceite sometido a fritura alcanza una vida útil superior al del aceite calentado sin freir (10).

POLARES
La degradación de los peróxidos también puede producirse a través de su rotura homolítica dando lugar a grupos hidróxido, epóxido y carbonilo que aumentan la polaridad del aceite.
La rotura de la cadena de ácido graso para dar los compuestos volátiles ya señalados, suele generar también un resto polar (alcohol, aldehído) que queda adherido al esqueleto de glicerina a través del enlace éster.

POLÍMEROS
Los radicales libres formados durante la fase de propagación de la reacción radicalaria pueden unirse a otras moléculas de ácido graso dando lugar a uniones dímeras. Estas uniones son del tipo carbono-carbono y, en menor medida, carbono-oxígeno-carbono.

Una especie particular de unión dímérica la constituye la unión del radical con otro átomo de carbono del mismo ácido graso para dar un monómero cíclico (11,12).

Otro mecanismo de formación de dímeros lo constituye la reacción Diels-Alder que necesita, no obstante, de la formación previa de dobles enlaces conjugados, y que da lugar a dímeros cíclicos. La unión entre diferentes moléculas puede seguir progresando produciendo trímeros y, en general, polímeros. Los polímeros causan aumento de la viscosidad, formación de espuma y deposiciones gomosas amargas. Notemos que el mecanismo de formación de polímeros es diferente del de la formación de polares por lo que, en un mismo aceite, encontraremos diferentes fracciones de polares y de polímeros según las características particulares de fritura a que haya sido sometido. No obstante, ambos mecanismos están muy interrelacionados, y lo normal es que aparezcan las especies mezcladas (monómeros no polares, monómeros polares, polímeros no polares y polímeros polares) (13).

ISOMERIZACIÓN
Los ácidos grasos insaturados contienen dobles enlaces en conformación cis, situados en posiciones muy concretas de la molécula. Los radicales libres que aparecen durante la termooxidación provocan la isomerización de los dobles enlaces y su desplazamiento, dando lugar a isomeros trans, isómeros de posición, e isómeros conjugados (14,15).

ASPECTOS TOXICOLÓGICOS
Los ensayos realizados con aceite de fritura sobre animales de laboratorio no muestran una marcada acción tóxica, a menos que se utilicen aceites muy degradados (47-50).

Los niveles de alteración que podemos hallar entre los aceites de fritura utilizados en la preparación de alimentos para consumo humano es muy variable. Los valores medios y (entre paréntesis) los valores extremos más frecuentemente encontrados son: Peróxidos: 2 meq O2/kg grasa (1-10), triglicéridos polares y polímeros: 22% (6-58) (51,52), ácidos grasos polares y polímeros: 10% (2-30), monómeros cíclicos: 0.08% (0.01-0.66), isómeros trans: 0.50% (0.15-3.40) (53).

Los ensayos sobre animales de laboratorio realizados con aceites recalentados en condiciones que asemejan a la fritura manifiestan, en el peor de los casos (>180ºC, >100h, 20% en la dieta, equivalente a 1.2kg/día de polares totales en un humano), cierto retardo en el crecimiento (por defectos nutritivos a causa de diarrea y mala absorción) (54) y desarrollo del hígado (por el estrés enzimático inducido en la reducción de los compuestos oxidados), ambos reversibles. Los efectos negativos observados son muy dependientes del resto de nutrientes, así, niveles suficientes de vitaminas (vit. E) y de proteínas (>20%) pueden eliminar dichos efectos, incluyendo los ateroscleróticos (55) y carcinogénicos.

Las sustancias resultantes de la alteración termooxidativa pueden interferir en el metabolismo normal de las grasas. Se han hecho muchos estudios sobre el efecto que las diversas fracciones aisladas tienen en el crecimiento y la reproducción de ratas y otros animales de laboratorio. Dichos efectos difieren marcadamente de una fracción a otra, resultando inócuos o francamente tóxicos. Para comentar estos efectos distinguiremos entre hidroperóxidos, polares, polímeros, monómeros cíclicos, e isómeros.

HIDROPERÓXIDOS

Durante la oxidación a baja temperatura (< 110 ºC) se forman apreciables niveles de hidroperóxidos que, aunque poseen actividad tumoral intestinal y son muy tóxicos intravenosos, son convertidos en hidróxidos antes de su absorción, por lo que la mayoría de sus efectos nocivos atribuidos en la dieta son debidos a la deficiencia de vitamina E y ácidos grasos esenciales.

POLARES
Posteriormente a la formación de hidroperóxidos y como consecuencia de la rotura homolítica del enlace O-O, se forman compuestos oxidados con grupos alcohol, aldehído, o cetona. Las cetonas alfa,beta insaturadas son estimulantes de la proliferación celular del colon. Los triglicéridos oxidados son hidrolizados con mayor dificultad por la lipasa pancreática (42). Una vez hidrolizados, no obstante, los monómeros oxidados son absorbidos en más de un 50% (43-45). Una vez absorbidos son catabolizados por el hígado donde se les separa del grupo polar que es eliminado por la orina. Altas dosis de polares dan lugar a inhibición del desarrollo, trastornos de la reproducción, hepatomegalia, y, en los casos extremos, la muerte del animal a ensayo. Los resultados son muy variables dependiendo del nivel del resto de nutrientes en la dieta.

POLÍMEROS
Los dímeros y polímeros se forman a altas temperaturas (> 150 ºC) incluso en ausencia de aire. En presencia de aire, los polimeros formados son, en buena medida, de naturaleza polar. Los polímeros no polares son muy difícilmente hidrolizados y escasamente absorbidos (5%) (45). La presencia masiva de polímeros no polares no absorbidos produce diarrea. Los polímeros polares son más fácilmente absorbibles y resultan letales si se suministran en grandes dosis (12% de la dieta).

MONÓMEROS CÍCLICOS
Como se comentó más arriba, los monómeros cíclicos son el producto de una dimerización interna del ácido graso. Puesto que la reacción de formación de los monómeros cíclicos posee una energía de activación superior a la de la dimerización intermolecular, su aparición se debe a la aplicación de altas temperaturas (> 200 ºC) y largos tiempos de exposición. Los monómeros cíclicos son, sin lugar a dudas, la fracción más tóxica de las que se forman durante la termooxidación. Contienen anillos de 5 y 6 carbonos si provienen del ácido linolénico, y sólo de 5 carbonos si provienen del linoleico. Son bien absorbidos (95%) (45), incorporándose en todos los tejidos (especialmente en el hígado). Ensayos en ratas indican que, como primer indicio de toxicidad, se observa una acumulación de lípidos en el hígado a partir del 0.15% de inclusión en la dieta. El hígado detoxifica los monómeros cíclicos con anillos de 6 carbonos que son rápidamente excretados, pero no así los de 5 que son los que se acumulan. Se observa una altísima mortalidad (81-98%) en ratones recién nacidos si alimentamos a la madre con tan sólo un 1% de monómeros cíclicos. Su toxicidad varía, no obstante, según el nivel de proteína de la dieta.

ISÓMEROS
Los dobles enlaces de los ácidos grasos insaturados del aceite sometido a la temperatura de fritura sufren una ligera isomerización trans, y posicional. Se ha observado que estos isómeros, sin ser tóxicos, son incorporados en todos los tejidos y pueden ser desaturados y elongados (46), dando lugar a derivados con una actividad metabólica diferente a la de los ácidos grasos naturales (45).