Aceites de fritura. Alteración y control. El sistema VISCOFRIT
(Antonio Castellón Arnau)
LA FRITURA
MÉTODOS DE EVALUACIÓN
<TRADICIONALES
<ANALÍTICOS
<RÁPIDOS
 
MÉTODOS DE EVALUACIÓN
El aceite de fritura debe ser revisado periódicamente para conocer su grado de deterioro (16) y saber si todavía está en condiciones de ser utilizado. Los métodos de evaluación pueden ser clasificados en métodos tradicionales, métodos analíticos y métodos rápidos.

MÉTODOS TRADICIONALES
Los métodos tradicionales son consecuencia de la experiencia del operador y no utilizan ningún instrumental específico.

El método de evaluación más antiguo y, sin duda, el que todavía aplican la mayoría de usuarios, es el sabor del alimento frito, que se va deteriorando a medida que la fritura progresa. La aparición de olores desagradables también es utilizado como criterio de reemplazo, pero ambos criterios son totalmente subjetivos y dependen del gusto y olfato del cocinero.

El baño de fritura se oscurece a medida que se va utilizando. Este oscurecimiento puede dar idea del grado de alteración del aceite, pero depende, además, del tipo de alimento cocinado y del rebozado utilizado.

La progresiva utilización del aceite también genera una formación cada vez mayor de humo que, en un momento dado y a criterio del cocinero, es indicador de que el aceite debe ser reemplazado. Sin embargo, la formación de humo está ligada a la temperatura de fritura y a la presencia de ácidos grasos libres, y no al grado de alteración del aceite.

A medida que aumenta el tiempo de utilización, se forma, durante la fritura, una cierta cantidad de espuma sobre la superficie del aceite. Esta espuma es debida a la presencia de los polares y polímeros, y puede llegar a ser de un espesor tal que impida la fritura. Como orientación, cabe indicar que el aceite debe ser reemplazado antes de que, al sacar el alimento, la espuma permanezca cubriendo toda la freidora. La presencia de sustancias antiespumantes limitará la utilidad de este criterio.

MÉTODOS ANALÍTICOS
Los métodos analíticos son aquellos que determinan el contenido de alguna fracción alterada. Requieren de un material específico más o menos sofisticado. En general, los métodos analíticos se aplican en laboratorios de análisis y están fuera del alcance de los operadores de las freidoras (18).

Las determinaciones más aplicadas son la de ácidos grasos libres, la de ácidos grasos oxidados, la de malondialdehído, la de dienos conjugados, y la de polares y polímeros totales y sus fracciones.

La determinación de los ácidos grasos libres es una metódica sencilla y que no requiere de un material sofisticado. Sin embargo, el grado de hidrólisis de los enlaces éster de los triglicéridos que se produce durante la fritura es bajo y, por ello, la acidez libre será un pobre indicador del grado de deterioro. Podemos encontrar aceites muy alterados con un grado de acidez inferior a 1.

El contenido de ácidos grasos oxidados también se puede conocer utilizando material corriente de laboratorio aunque la metódica a aplicar es algo más compleja que en el caso anterior. Sin embargo, parte de los ácidos grasos oxidados no se recuperan y el resultado muestra baja reproducibilidad y baja correspondencia con otras metódicas.

El malondialdehído se forma como producto secundario de la degradación de los hidroperóxidos. La determinación de malondialdehído por el ensayo del ácido 2-tiobarbitúrico nos da idea del grado de alteración del aceite, sin embargo, otras sustancias (azúcares, proteínas, ...) dan la reacción por lo que la reproducibilidad es baja.

La lectura espectrofotométrica a 232nm nos da una idea del nivel de dobles enlaces conjugados que, como hemos visto, se producen durante la alteración termooxidativa del aceite. Aunque el nivel de conjugación puede ser útil durante las primeras fases oxidativas, a medida que la alteración progresa, el nivel de dobles enlaces conjugados alcanza un máximo para descender a continuación. En general, las determinaciones sobre los productos intermedios no nos dan una idea clara de lo avanzado que se encuentra el deterioro.

La determinación de los compuestos polares y polímeros en su totalidad, representa un valor absoluto del grado de alteración termooxidativa. Será, pues, la medida más conveniente para conocer el punto exacto de deterioro en que se encuentra el aceite. Las metódicas aplicables son varias y complejas (19). A continuación se describen algunas de ellas:

El ensayo más ampliamente utilizado es la determinación de las sustancias no polares eluidas por cromatografía de adsorción en columna de gel de sílice utilizando una mezcla de éter de petróleo y éter etílico (87:13 v/v) como eluyente (20,21). Este ensayo es, no obstante, aplicable sólo a aceites comestibles de baja acidez ya que los ácidos grasos libres y los mono- y di-glicéridos tampoco serán eluidos, apareciendo como compuestos polares (que lo son, pero no de alteración térmica).

Una modificación del método anterior que supera esta dificultad, consiste en la previa metilación completa del aceite (22,23), teniendo cuidado de que los ésteres metílicos dímeros no polares no sean eluidos junto con los monómeros no alterados (24). La utilización de pequeñas columnas ya preparadas (cartuchos Sep-Pak, Bond-Elut, ...) (25) reduce considerablemente el esfuerzo analítico. También es posible aplicar técnicas más sencillas de cromatografía en capa fina (convencional, Iatroscan) (26) que consiguen una separación clara entre las fracciones no alteradas y las alteradas, pero, en estos casos, la cuantificación es más difícil.

Una buena alternativa a la separación de los ésteres metílicos por cromatografía en columna de gel de sílice es la determinación de los ésteres metílicos no eluibles por cromatografía de gases (24,27-30). En este caso, el aceite se mezcla con un patrón interno, se metila y se somete a una cromatografía gaseosa cuantitativa.

Sin duda alguna, la técnica más apropiada para la cuantificación de las sustancias de alteración térmica es la cromatografía líquida de exclusión de alta eficacia (31-35). En esta ocasión se verifica la separación de las diferentes fracciones del aceite atendiendo a su peso molecular, obteniéndose monómeros, dímeros y polímeros.

La combinación de columnas de adsorción y de exclusión permite separar las fracciones de mónomeros, dímeros y oligómeros, en polares y no polares (36,37).

Debe tenerse en cuenta que la humedad, las impurezas, los insaponificables, y, en general, todas aquellas sustancias no glicerídicas, o no metilables, aparecerán como no eluibles, o en la fracción polar, de la separación cromatográfica aunque no sean el resultado de la alteración termooxidativa.

MÉTODOS RÁPIDOS
Los metódos rápidos de evaluación del aceite de fritura están a caballo de los dos anteriores y su objetivo es ser eficaces como los métodos analíticos y sencillos como los tradicionales. Los métodos rápidos son útiles como punto de referencia imparcial entre usuarios, pero el conocimiento último del estado de alteración de un aceite requiere de procedimientos analíticos.

Aprovechando el oscurecimiento del aceite, es posible comparar su color con el de patrones preparados con sustancias inorgánicas inalterables. Sin embargo, como se comentó anteriormente, el oscurecimiento del aceite también depende del alimento frito. De este modo, la evolución del color sólo es válida como referencia relativa a algún método analítico de evaluación absoluta, y aplicable sólo a una sistemática constante de fritura.

La formación de espuma también ha dado pie al desarrollo de un método rápido de evaluación del aceite (38), pero no se ha popularizado.

Los métodos rápidos más utilizados son aquellos que han sido comercializados por empresas especializadas.

Uno de estos sistemas es el Food Oil Sensor (FOS) (Northern Instruments Corporation, Lino Lakes, MN) que mide la conductividad del aceite debida a la presencia de sustancias polares (39).

Otros sistemas se han hecho más populares, como los colorimétricos Fritest (indicador de bases) y Oxifrit (indicador de carbonilos) de E. Merck (Darmstadt, Germany), y Very-Fry (indicador de acidez) de Libra Laboratories (Metuchen, NJ).

La falta de un criterio de evaluación rápido que sea barato, sencillo y eficaz ha hecho que los usuarios se reafirmen en el convencimiento de que su criterio personal es el más correcto, y no sienten la necesidad de aplicar criterios objetivos. Esta situación deriva, a menudo, en una sobreutilización del aceite que da lugar a que un número elevado de aceites de fritura estén muy alterados, superando, con mucho, el máximo del 25% de triglicéridos polares y polímeros admitido por la ley, y convirtiéndose en un problema de Salud Pública.